viernes, 18 de enero de 2019

Feliz cumpleaños Lima


Por César Terán Vega, 18 de enero de 2012

Lima es como esa misteriosa mujer bella y tirana, "te suelta la soga" cada vez que te sientes atrapado y quieres otear nuevos horizontes, pero luego te jala y te sujeta, cual sirena, a sus dulces y esclavizantes faldas

No nací en Lima por dos días, calle Corcovado, jirón Cusco. Mi madre viajó a nuestra tierra, Cajamarca. De cuando en vez solía venir con mis padres a la capital, de vacaciones. Cuando vine a residir y estudiar Derecho en mi amada Universidad Nacional Mayor de San Marcos ya tenía 17 años. Me afinqué en la Rica Vicky, luego compartí mi residencia en el romántico y soñado barrio de Abajo el Puente.

Como estudiante sanmarquino recuerdo, como no, que viví intensamente en nuestra incomparable Casona del Parque Universitario y en la Ciudad Universitaria. Como alumno de periodismo en la hoy Universidad Jaime Bausate y Meza compartí con mis compañeros intensas e inolvidables vivencias en el reminiscente barrio de Santa Beatriz.


En mis correrías periodísticas y románticas viví creo que unos tres meses en la inolvidable calle Loreto de los Barracones del Callao.Como reportero he peregrinado por todos los vericuetos de esta Lima colosal, entrañable y también ingrata. Es mi vieja, rumorosa y rutilante amante. Desde Palacio de Gobierno hasta las casuchas de esteras de Lomo de Corvina. Desde los laberínticos cerros poblados de casas superpuestas, hasta las fastuosas casas de los barrios residenciales. ¡Ah! y no hablemos de los amigos, artistas, maestros universitarios, apasionadas mujeres, trotamundos como yo, obreros, gentes humildes y marginadas.

Aquí en Lima descansan para siempre Alcira, mi eterna e irremplazable amada, mi hijo Dante adorado, mi padre y maestro, mi madre bendecida y entrañable. Lima es como esa misteriosa mujer bella y tirana, "te suelta la soga" cada vez que te sientes atrapado y quieres otear nuevos horizontes, pero luego te jala y te sujeta, cual sirena, a sus dulces y esclavizantes faldas. Se siente celosa cada vez que me envuelve la nostalgia y vuelvo a mi tierra madre, mi ciudad andina. Seguramente aquí moriré si es que un día de estos no me da la gana de embarcarme hacia ignotos puertos.

miércoles, 5 de abril de 2017

Así se consumó la censura militar del 5 de abril de 1992

Periodistas César Terán y Jorge Sandoval relataron como fue la intervención del diario La República

Publicado en La República, el 12 de abril de 1992

Noche de Rondas

Los relojes agotaban con su discurrir inexorable y rutinario las últimas sombras del domingo 5 de abril de 1992.
Se esfumaba con nuestra desesperanza, un fin de semana intrascendente, tedioso.
Nuestro Jefe de Redacción olfateaba con avidez profesional el mayor acontecimiento de la jornada.
En su rostro compulsivo, de pocos amigos, podíamos leer un reproche por no haber sido capaces de ofrecerle una noticia más impactante, más dramática, más trascendente.
"Alan García enjuicia diputado Fernando Olivera por 10 millones de dólares, acusándole de calumnina, perjuicios económicos, daños morales"... esa era la mejor información, no había más...
De pronto se filtra una nota de las esferas presidenciales: se esperaba un mensaje del presidente Fujimori, había que estar atentos ¡muy atentos!


La manía de atar cabos y relacionar acontecimientos puso en funcionamiento nuestra intrincada red de información: el Presidente había estado varias horas en el "Pentagonito" del Ministerio de Defensa: demasiado tiempo para tratarse de una visita común.
"Hay que reservar espacio para el mensaje del Presidente, seguramente endilgará más impuestos".
"Ponle las pilas a la gente de policiales, hay "movidas raras", que vigilen de cerca los ministerios de Defensa y del Interior, ojo con la Prefectura, con Palacio..."
10:00 p. m. Un camión color rojo con barandas estaciona justo frente a La República. Estaba lleno de soldados, aproximadamente unos 20.
Un capitán del Ejército (no tenía galones ni otro distintivo jerárquico) se identificó como de apellido León y pidió hablar con el director del diario porque tenía un asunto "muy urgente" que comunicar.
Según explicó por teléfono interno desde la portería, se había detectado que La República iba a sufrir un atentado y venían a dar protección al diario.
En la redacción la presencia de los militares provocó inquietud en los colegas. Todos preguntaban a qué se debía una visita tan inusual jamás acontecida desde que se fundó este diario.
Un "gracioso" reportero bromeó de repente: "¿Y si se trata de un golpe de Estado?"
10:25 p. m. El "capitán León" empezó a distribuir a todos los soldados. Unos se ubicaron frente al edificio, los demás se fueron posesionando en los diversos lugares estratégicos, en los diferentes pisos, hasta en la parte posterior. Se movilizaban tranquilamente, como en su casa.
A los pocos minutos el "capitán León" subió al segundo piso para hablar con los encargados de la edición y allí recién reveló cuál era el verdadero propósito de su presencia en la redacción.
¡Querían revisar la edición que estábamos preparando para el el lunes!
El informe causó desasosiego, un irreprimible desagrado en el diario y generó un movimiento característico de las grandes noticias.
Unos caminaban a grandes pasos por la redacción, otros hacían llamadas urgentes por teléfono...
La Historia estaba tocando otra vez las apasionadas puertas de estos labriegos de la palabra, o, para citar la expresión de Alejo Carpentier, de estos testigos cotidianos de su tiempo.
10:30 p. m. El Presidente de la República iniciaba su exposición por todos los canales de televisión.
A estas alturas las especulaciones ya le ganaban terreno a la ficción.
Nadie se atrevía a decirlo (tal vez ni siquiera a creerlo), pero se vislumbraba lo que se venía venir a medida que el Jefe de estado endurecía su lenguaje y lanzaba sus terribles dardos contra el Parlamento, la Corte Suprema, el Tribunal de Garantías Constitucionales, los Gobiernos Regionales.
Todo quedó claro como el agua y cortante como un certero golpe de sable cuando el presidente Fujimori anunció que disolvía el Congreso de la República.
Simultáneamente se detenía parlamentarios de diferentes partidos políticos y otros diarios y medios de comunicación eran copados por miembros del Ejército, la Marina y la Fuerza Aérea.
11.10 p. m. Nuestros teléfonos empezaron a repiquetear para anunciarnos que se había detenido a más parlamentarios o se había rodeado sus domicilios prohibiéndoles su salida.
El público también llamaba para solicitar información de lo que estaba pasando en el país. La mayoría expresaba su preocupación y condena por los hechos.
Periodistas de diferentes áreas y funcionarios de la empresa empezaron a llegar tras enterarse de que nuestro diario había sido ocupado por miembros del Ejército.
11:15 p. m. Casi todos los medios de comunicación importantes estaban ocupados por las Fuerzas Armadas. La penetración de los soldados a las redacciones había sido pacífica, con similar pretexto con que se ingresó a La República: el presunto atentado contra nuestra casa periodística.
11:30 p. m. La "plana mayor" del diario estaba confundida en una sola causa con los redactores, reporteros gráficos, diseñadores, correctores, técnicos en computación, conserjes, responsables de archivo: TODOS.
11:45 p. m. Se imparte la consigna: "Aquí no ha pasado nada, nuestro deber es informar y lo haremos con la misma pasión, la misma mística, y la misma entrega de todos los días".
12:18 a. m. La edición ya está casi concluida, lista para entrar en impresión. Solo hay un obstáculo inmenso: la censura.
12:30 a. m. Discusiones a puerta cerrada, llamadas telefónicas.
12:35 a. m. La hora se nos escapa. Escuchamos la voz de los responsables de la edición: Si quieren acallar nuestra voz, nuestro testimonio imparcial, que lo hagan: ¡esas páginas saldrán en blanco!".


miércoles, 30 de septiembre de 2015

Humberto Castillo Anselmi La leyenda del reportero

PERIODISTA CON HUELLA. El Chivo ha sido el mejor reportero peruano de los últimos tiempos

- Semblanza de César Terán Vega publicada en setiembre de 2012 en la revista ¡Qué tal! del Club de Periodistas del Perú

Entrevistar a Humberto Castillo Anselmi, el legendario reportero peruano, quien ha marcado el rumbo de las generaciones de periodistas de la segunda mitad del siglo XX y lo que va de esta centuria, es como esperar pacientemente, días, semanas y aún meses, en las alturas del valle del Colca para admirar, aunque fuera solo unos minutos, el majestuoso vuelo de un cóndor.

La metáfora no es exagerada, ni mucho menos. Lo sabemos los periodistas contemporáneos suyos. Lo saben también muchos de las nuevas generaciones que siguen sus pasos, ejerciendo ahora el antiquísimo oficio de comunicar, pero con nuevas y asombrosas herramientas electrónicas denominadas “virtuales”, aunque, en verdad, la virtud real sigue siempre dependiendo del ser humano, de su conocimiento, su talento, creatividad, inspiración y sentimiento.


Quién de nosotros no conoce la personalidad del querido, respetado y admirado “Chivo” Castillo, el periodista de pluma ágil, certera, capaz de pintar con la palabra escrita paisajes hermosos y también tenebrosos, acontecimientos que han marcado el destino de nuestra sociedad y nuestra patria. Y su capacidad de penetrar, tras las apariencias, en el alma de personajes señeros como el Papa Juan Pablo II, Charles de Gaulle, Ernesto Hemingway, Luis de la Puente Uceda, Fidel y Raúl Castro, Juan Velasco Alvarado, Salvador Allende, Alfonso Barrantes. La lista es larga y se sobrepone a ideologías y partidarismos.

Como decía Alejo Carpentier, el periodista es testigo cotidiano de la historia. En este caso, no simple fedatario de los acontecimientos, sino explorador de hechos y personajes en un contexto histórico de causas, raíces y proyecciones.

Grande en las alturas, inmenso en las cimas, Humberto, aquel reportero de la temprana y plateada cabellera, también es capaz de confundirse hasta la más íntima solidaridad con personajes anónimos, humildes, protagonistas de epopeyas sociales en el mundo de los marginados, como los comuneros de Huayanay y las humildes y desarrapadas familias que invadieron el arenal de Lomo de Corvina, hoy Villa El Salvador, que ahora se erige como una próspera y pujante ciudad del siglo XXI.

El maestro Domingo Tamariz me dio el encargo de entrevistar a Humberto para la presente edición de ¡Qué tal!. ¡Misión imposible!, me dije, sabiendo que nuestro personaje siempre fue reacio a convertirse en objeto y sujeto de la noticia. Mil veces han querido convencerlo para que escriba sus memorias o que, por lo menos, las cuente pormenorizadamente.

PERFIL. Humberto Castillo y el autor de la nota en la primera entrevista concedida por el Chivo tras décadas de perfil bajo
Otras mil ha rehusado a lo que él considera “una tentación” ¡Que tipo más terco y austero para conservar el perfil bajo. Una modestia incurable, probablemente adquirida de sus orígenes andinos o su vena materna italiana, cautelosa hasta el misterio.

Diestro en lograr entrevistas imposibles, como aquella vez en la que se disfrazó de ayudante de un famoso peinador y estilista de la alta sociedad limeña, para burlar todos los muros “inexpugnables” de la seguridad que rodeaban a Palacio de Gobierno donde estaban alojados el legendario mandatario francés Charles de Gaulle y su esposa, sin embargo, por años ha sabido mantener firme su decisión de no ser protagonista de la noticia.

El resultado de aquella osadía fue un inmenso gol olímpico. El Chivo Castillo le dio baile con zapateo al exclusivo “staff” de prensa que acompañaba a De Gaulle por su gira en América del Sur. Las primeras páginas de Correo y los reportajes con fotografías exclusivas, tomadas por el fotógrafo oficial de Palacio, dieron la vuelta al mundo.

El gobierno francés otorgaba un premio al mejor reportaje de la gira en cada país. En el Perú el galardón se quedó con Humberto Castillo, nada menos.

Volviendo a las dificultades para lograr esta entrevista, que ya veo que se está convirtiendo más en una semblanza, no exenta de emoción, pero si fiel al testimonio obtenido de una prolongada conversación que había esperado tanto tiempo, quiero precisar que no es que Humberto sea un hombre hosco, aislado y difícil de tratar.

Foto 1. "En el Campo de Marte, el legendario y famoso reportero tuvo una conversación con el colega César Terán para grabarla en marco de oro".
Foto 2. "El Chivo Castillo cuando aún tenía el pelo negro. Lo acompañan el Chasqui Roberto Martínez Elizalde, Luis Curie Gallegos, Justo Linares Chumpitaz y Luis López Aliaga".
Foto 3. Entrevistando a Alfonso Barrantes Lingán. Año 1985.
Foto 4. Humberto Castillo con el escritor Julio Ramón Ribeyro. 




Todo lo contrario, tiene la afabilidad a flor de piel. Sus colegas que compartieron jornadas inolvidables, sueños y aventuras en La Prensa, Correo, La Crónica, La República y otras publicaciones, saben que le deleita la tertulia, ora reflexiva, ora festiva y divertida. Toda aquella vivencia acontecía en un cenáculo, a la luz de la amistad, pero sin aspavientos ni publicidad.

Para lograr este encuentro con el gran amigo, el hermano mayor de mi peregrinaje periodístico, un poco utilizando su estrategia, había que tender una celada, de modo que lo llamé y no le dije que se tratada de una entrevista formal, sino de tomarse un café para que me cuente “un par de anécdotas”, para la revista del Club.

Me cuidé de no avisarle que iría con reportero gráfico. Cando vio la cámara no le gustó mucho y se extrañó más cuando vio que portaba una grabadora. Sentí vergüenza. Imagínense, ir con una grabadora para entrevistar a un inmenso reportero que nunca utilizó ese artefacto para escribir sus crónicas emblemáticas, en fin, las puertas del Club Ancash demoraban en abrirse y la tensión fue desapareciendo hasta que se entabló la tertulia que nos envolvió casi dos horas.

Hablar tanto y de tantas épocas. El testimonio que tengo ahora es un verdadero tesoro periodístico que prometo compartirlo en una publicación con mayor espacio (*). Para los amigos y entrañables compañeros del Club de Periodistas, van dos de las muchas confidencias de Humberto.

Él nació en Huamachuco, porque su padre fue maestro de escuela y enseñaba en esa localidad. Estuvo tres meses y a su padre lo trasladaron a otro pueblo liberteño, luego lo llevaron a su querida ciudad de Trujillo.

¿Por qué el cariñoso apelativo de “Chivo”? Porque a alguien se le ocurrió que su padre era del vallecito interandino de Usquil a cuyos pobladores les llaman chivos. Humberto heredó la “chapa” de su padre.

Pero no se crea que Humberto vive solo recordando y añorando el pasado, también vive intensamente el presente y se proyecta al futuro. Cuando se le pregunta qué aprecia del moderno periodismo digital y ciberespacial, sin dudar responde: “El periodismo de investigación, se ha avanzado mucho”.

Te compro el burro
Corrían los años 60. Humberto escribía para el diario Correo. Cierto día un avión se estrelló en los picachos andinos de la Cordillera Negra, entonces le encomendaron ubicar el lugar del accidente junto con Rolando Ángeles Jaimes, uno de los grandes reporteros gráficos peruanos de todas las épocas.

Les dieron viáticos, provisiones y una camioneta. Viajaron primero a Chimbote, luego ascendieron por San Jacinto y avanzaron más arriba hasta que la carreta “desapareció”.

“Pese a la altura, teníamos que avanzar, porque sabíamos que la competencia también hacía lo mismo por otras rutas. Había que llegar primero a la notica.
Ya no dábamos más. De pronto divisamos una chocita. Salió un campesino y le pedimos que nos alquilara un caballo, o aunque fuera el burrito que estaba a la vista.
-No señores, mi burro no se alquila, se lo llevan ¿y si no vuelven?
-Bueno, dijo Humberto en una acción desesperada, entonces te compro el burro, ¿Cuánto quieres?
-No sé, será pues 80 soles…
-Rolando, tú eres el tesorero, dale los 80.
Montaron en el pollino y llegaron primero, Tomaron fotos, recogieron vestigios, documentos de primera mano y retornaron. De vuelta encontraron otro campesino.
-Oye paisano, te vendo mi burrito.
-No, señor, no tengo plata, además ese burro ya está muy viejo, no me sirve.
-Pero no te vamos a cobrar caro, dí cuánto pagas.
-Caray, pero no se vaya a ofender, le daré pues 100…
-¡Trato hecho!"


(*) La familia de César Terán conserva la grabación de la entrevista.

miércoles, 13 de mayo de 2015

¡Adios, maestro!


Publicado en la edición de junio de 2014 de Conociéndonos, boletín informativo de Editora Perú

Su caballerosidad, buen oficio y poesía de la palabra nos acompañó por décadas; por ello, su partida duele. En esta ocasión Conociéndonos quiere dedicar y recordar a través de unas breves líneas al maestro César Terán Vega, editor de la sección Opinión y encargado de elaborar las editoriales del diario oficial El Peruano, quien falleció a los 67 años el lunes 12 de mayo.

Don César dejó cátedra en generaciones de hombres de prensa tras su paso por las redacciones del semanario Caretas, los diarios La Prensa, La Crónica, Expreso, La República y El Peruano y la agencia de noticias Andina.


Una semblanza del diario El Peruano lo recuerda como un hombre que tenía diversas cualidades: podía ser el jefe más exigente y curioso en diversos temas, dijeron. A la vez, fue de los bohemios que gustaban de la charla sobre los problemas del país y de la bella literatura.

Para él, quien de joven había perdido a su esposa Alcira y, años después a uno de sus dos hijos, Dante, la familia era lo más sagrado.

Asimismo, el maestro Terán era un generoso compañero que tenía una gran sensibilidad por los temas sociales, lo que le permitió escribir también grandes crónicas a su paso por los distintos medios. A la par, tenía un amplio conocimiento de la realidad del país, de la política y, sobre todo, la vida.

Periodista de fuste, que tomaba el oficio como un apostolado. Como buen hijo de Huambos, provincia de Chota, en Cajamarca, César era apasionado de la tauromaquia y cronista taurino, pero no imponía su fanatismo pues era muy respetuoso de quienes estaban en contra de los toros.

Sin duda, los buenos ejemplos quedan para ser seguidos. ¡Hasta siempre, maestro César!

domingo, 10 de mayo de 2015

27 de octubre de 2014: Colegio de Periodistas de Lima homenajeó a César Terán

Durante ceremonia de reconocimiento al Diario Oficial El Peruano por su 189 aniversario de fundación

ANDINA. Lima, oct. 27. El Colegio de Periodistas de Lima (CPL) rindió homenaje al Diario Oficial El Peruano, por su 189 años de fundación, en los que ha llevado a la ciudadanía información objetiva, imparcial y veraz.

Recibieron el reconocimiento Juan Gargurevich, presidente de directorio de Editora Perú, empresa editora del diario El Peruano y de la Agencia de Noticias Andina; el director de Medios Periodísticos, Félix Paz; y el gerente general de Editora Perú, Rolando Vizarraga.

El decano del CPL, Max Obregón, destacó la labor social cumplida por el diario El Peruano, llevando la información gubernamental con objetividad, pluralidad y calidad periodística.

En ese sentido, defendió el derecho del Estado de contar con medios de comunicación, ya sea radio, prensa escrita, televisión y web, con la finalidad de difundir las políticas gubernamentales sobre el desarrollo del país.

Un reconocimiento especial del gremio recibió el presidente del Directorio de Editora Peru, Juan Gargurevich, por su destacada carrera periodística y su contribución a la investigación de las comunicaciones como decano de la facultad de artes de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP).

Igualmente, fue reconocido póstumamente el colega César Terán Vega, ex editor de Opinión del diario El Peruano, y por muchos años periodista y editor del diario La República. Recibió la distinción su hijo, Vladimir Terán.


A nombre de la empresa, Gargurevich agradeció la condecoración y valoró el reconocimiento profesional a la labor informativa del Diario Oficial El Peruano, para llevar información estatal con veracidad y espíritu democrático.

Por su parte, el director de Medios Periodísticos, Félix Paz, dijo que El Peruano lleva todos los días el espíritu de su slogan “Medios Públicos al Servicio del Público”, con información oportuna y clara sobre al realidad nacional.

También fueron homenajeados Panamericana Televisión, Diario Expreso, Radio Programas, Radio Capital, y Radio Santa Rosa, por cumplir aniversario en el mes de octubre.

El Diario Oficial El Peruano apareció por primera vez el sábado 22 de octubre de 1825 bajo el nombre de El Peruano Independiente y fue creado por el libertador Simón Bolívar durante su estancia en el Perú en el marco de la guerra de independencia contra España.

Ave César


Escrito por Carla Vanessa, el 14 de mayo de 2014

No conocí tanto como hubiera querido al entrañable periodista César Terán y en estos momentos en que ha partido a la eternidad, envidio un poco a quienes sí lo tuvieron entre sus amistades tanto laborales como personales. Porque un redactor, investigador, poeta y bohemio como él ya andan escaseando por estos días en que impera la pluma fácil y que se vende al mejor postor. Atrás quedaron las célebres crónicas escritas desde los más recónditos rincones de la Tierra en que cazurros como Manuel Jesús Orbegozo, Ismael León o Jorge Salazar iluminaban las páginas de los diarios. También atrás quedó el afán por el saber, por acercarse a cultivar el arte del lenguaje, a través de la lectura voraz. También cultivó una de las artes más difíciles y complejas, pero bella como ninguna, como la poesía.

Fue jefe de informaciones del diario La República por muchos años y cuentan quienes lo conocieron que era uno de esos viejos, cultos y puntillosos jefes que se apasionaba con su trabajo y no era para nada mezquino a la hora de dar cátedra en periodismo.

Foto: Jorge Luis Verástegui
Solo una vez tuve la oportunidad de hablarle. Coincidimos en una boda y fue para agradecerle pues, por su intermedio y el de su hijo menor (un noble amigo mío) contacté a un célebre médico alternativo quien me curó de una fractura que estaba por mandarme derecho al quirófano. Fueron 45 días de tratamiento contra un peroné roto, luego del cual mi pierna quedó más fuerte que la de un canguro. Son esas cosas increíbles y fuera de toda razón cartesiana que personajes como don César, fogueados en la vasta experiencia que le da la profesión, conocen. No volví a ver más a ese señor de ojos grandotes y caídos, de aspecto bonachón y sereno, pero me halaga saber que lo que pensé de él cuando lo vi: "qué buena gente parece ser este señor", se reproduce como el milagro del pan en cientos de miles de comentarios, responsos, odas y memorias de quienes sí lo tuvieron entre sus amigos cercanos.

Descanse en paz don César y disfrute de los sabores de la eternidad al lado de su esposa e hijo quienes partieron antes a los brazos de la inmortalidad y a quienes de seguro tanto extrañaba. En la tierra queda el otro retoño y nosotros sus amigos quienes lo confortaremos.

miércoles, 15 de abril de 2015

Coplas reales

Sanito sobrio o con copas
Yo les escribo estas coplas
Para que cuando me muera
Nadie diga que no era
Recuerdo que en una noche
Que no tenía un idilio
Y que andaba a troche y moche
Hice parar aquel coche
Justito donde el Emilio.
……………………………..
Ya estaba lista la mesa
Pero aún casi desierta
Solo aquel bohemio puro
Mi querido don Arturo
Mira, remira y sopesa
cómo la noche despierta.
Felices como unas pascuas
Llegaron Susan y Toño
Siempre él andando en ascuas
Ella exhibiendo un gran moño
Fuese avanzando la sombra
Y aquella endecha que nombra
La memoria de la ausente
Cantaba como una alondra
Para que digas presente.
……………………………..
Con una calma de siglos
Perdonando tiempo y vida
Aparece don Juan Riglos
¡Acábense los remilgos!
Cuatro copas don Emilio
Tres para mi suegro Hermilio
La cuarta es tuya ¡sabida!
……………………………..
Ella estaba de temprano
Con su esperanza tardía
Blondo el traje blondo el pelo
con todo su amor en vano
caricia de terciopelo
ternura de Avemaría
……………………………..
No ha nacido un perro pardo
Que pueda con este bardo
Ya me dijo don Medardo
Solo eres un pobre fardo
Y ahora que estoy que ardo
Pa no matarte de un dardo
Ya me voy y no me tardo.
……………………………..
¡Bruselas!
Gritó Veguita
Que había gastado guita
Tan solo por darse el gusto
De dos deleites perversos:
Mis versos
¡y muchas chelas!

16/02/2009

sábado, 14 de febrero de 2015

Exilio del amor

Nostálgico
Estuve esta tarde caminando
En la ciudad
A la vez en el recuerdo
La vieja y sempiterna cita sabatina
El club de los elefantes olvidados
No tenía que ser tan triste mi nostalgia
Crucé el río sobre el puente
Como antaño
Hubiera preferido
claro
mojar los pies
y el alma
En fin
Busqué el refugio
oculto
Todos me olvidaron
Ya nadie sospechaba
A quién le importa un peregrino
Tú y yo
nosotros solamente
Escuchamos melodías
Dulcísimas
Cadenciosas
Degustamos manjares
Y soñamos…

7/01/2012

Foto: Roberto Young

Flor raptada

(A Lucrecia Bravo Barrantes)

Regalo de amor…
Trémula flor silvestre
Peregrina sin rastro
raptada por el río
el tiempo
el mar ignoto
y la montaña
¡Beso efímero!
Aún incendias mi sangre
Manantial tierno
en el Edén susurras
Caricia alada
anidas y palpitas
aquí hondo
¡tan adentro!

20/09/2009


(Foto: Habenaria Radiata, Orquídea Garza)

viernes, 6 de febrero de 2015

Mercedes Sosa


Si la rosa se muere
llorarán todas las flores
y de cada lágrima
brotarán nuevos jardines
Si sucumbe el árbol
quedarán sus raíces
cada una
repoblará de bosques
la tierra
el universo...

5/10/2009

miércoles, 28 de enero de 2015

Vuelto a la otra margen de la vida




Vuelto a la otra margen
de la vida,
escucho ya tus pasos
¡sin retorno!
Y esta tarde gualda,
desolada,
mi corazón es un ave
herida,
muy adentro.
Mi sombra
casi ya desaparece,
dando tumbos
en el rictus amargo
del ocaso...

C.T.V. 29/5/93 (*)


- Foto: Ojodigital.com
* Cumpleaños número 52 de Alcira

lunes, 22 de septiembre de 2014

Extraño visitante


Está en mi casa, Elías, a veces llego y ni siquiera lo saludo, como si fuera un extraño o no existiera. Él sonríe bondadoso. En otras oportunidades se pone muy serio y preocupado y me dice: "César..., César... comprendo que te hagas el desentendido porque YO, siendo un peregrino de amor refugiado en tu casa, en tu corazón, debo parecerte muy incómodo por las cosas descabelladas que haces. Te dará vergüenza seguramente no poder ocultar lo que crees que nadie puede ni debe saberlo. No robes, no mates, no traiciones.
Eres humano César, imperfecto y mortal. Pero no me desalojes por favor, nunca odies, no maldigas, perdona siempre, trata de cumplir, lo más que puedas, los Diez Mandamientos de mi Padre. Sé que no es fácil, tampoco imposible para hombres como tú. Y YO confío en ti.
Cuando, por momentos, me haya marchado de tu casa y de tu corazón, no es porque no me guste estar contigo, ni con tu familia, es que otros como ustedes me necesitan. Pero si te hago falta, basta que me llames, que pronuncies mi nombre y, presuroso, otra vez tocaré las puertas de tu casa y de tu corazón. Si estuvieras sordo o dormido, entraré como la primera vez, sin aviso previo, como un ladrón de amor y de misericordia.


miércoles, 13 de agosto de 2014

CESAR TERAN VEGA, periodista, poeta, amigo

- Texto: Walter Seminario
- Video: Alonso Huachani Ramírez / Octavio Huachani Sánchez

“Los poetas no mueren”, dice Octavio Huachani Sánchez en el video con el cual rememora la vida, la semblanza, el significado y la trascendencia generacional de César Terán Vega (*). Los amigos, tampoco, pienso. Ni los colegas buenos. César tuvo estos tres valores y muchos más. Tuvo, sobre todo, el don de la amistad.



César tenía una personalidad que acaramelaba a sus semejantes: su paciencia, su sonrisa, su saludo, sus palabras de amigo. Sus versos sueltos y su color del tiempo: sus horas azules, que vislumbró antes de volar hacia ellas.

Estas son las cosas que Octavio reivindica casi en blanco y negro en este bello video sobre la existencia de su amigo y su colega (nuestro amigo y nuestro colega, también).

Es un video que surge del corazón de un hermano que siente la soledad que le dejó la partida inapelable de su gran amigo.

Amigo en las noticias, amigo en las calles limeñas y en las calles de la vida, amigo en las desaparecidas máquinas de escribir.

Amigo en las noches inolvidables de bohemia infinita. Amigo en los instantes del aserrín mañanero que convertía a Lima, en esos tiempos, en un inmenso y casi divino oledero a madera fresca hecha polvo desinfectante de tufos, vómitos y puchos nocherniegos.

Amigo y hermano de recuerdos imperecederos. Que solo morirán con nuestras muertes.
El homenaje de Octavio a César, a noventa días de su muerte, es el homenaje de un amigo fiel. De un amigo especial. De un amigo que catalogó a César en su cabal dimensión.

Me aúno a tu tributo, Octavio. Un abrazo en su memoria.

(*) Periodista peruano, maestro de generaciones de hombres de prensa. Amigo incondicional, bohemio impenitente y jefe exigente. Labriego de la palabra, escritor y poeta inédito.  Nació en el distrito de Huambos, provincia de Chota, Cajamarca, el 22 de septiembre de 1946. Hijo y nieto de maestros, su abuelo fue el amauta bambamarquino Catalino Terán Terrones.  

Fue miembro de la primera promoción del cincuentenario Colegio Nacional Ezequiel Sánchez Guerrero. Se desempeñaba como  editor de opinión del diario oficial El Peruano desde 2009 y fue editor político de la revista Caretas (2004-2006). Cronista taurino en diversos medios y director fundador del portal Tauromaquias.com en 2006.
Desde 1983, laboró 20 años en el diario La República donde fue sucesivamente redactor principal, editor de provincias, cronista parlamentario, jefe de policiales, jefe de informaciones y editor de cierre. En esta trinchera democrática, luchó al lado del patriarca Gustavo Mohme Llona  y de quienes siguieron su ejemplo.
Antes, se destacó como jefe de internacionales en el diario La Prensa, jefe de espectáculos en el diario La Crónica y cronista adscrito a Palacio de Gobierno en la agencia de noticias Andina.
A los 24 años, fue dirigente sindical y presidente de la Asociación de Inquilinos de El Porvenir (La Victoria) que evitó la expropiación de viviendas ordenada por el gobierno del general Velasco. Estudió periodismo en la Escuela Superior Jaime Bausate y Meza y derecho en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.  
Falleció el 12 de mayo de 2014, a los 67 años, víctima de cáncer en el hígado, con el que luchó en los últimos meses de su vida, agravado por la diabetes que también padecía. Pero inclusive, en sus los últimos días continuó escribiendo para El Peruano, desde una laptop en la cama del hospital.



sábado, 24 de mayo de 2014

¿Por qué tanta oposición a la ley universitaria?

Artículo de opinión del historiador y ex rector de San Marcos, Manuel Burga, dedicado a César Terán Vega

- Diario El Peruano, 16 de mayo de 2014

Mencionaré dos publicaciones recientes. La primera que circuló ampliamente como un discurso de Noam Chomsky, titulada Asalto neoliberal a la universidad, donde –desde su experiencia universitaria norteamericana– denuncia con fuerza la burocratización creciente de estas instituciones. Este discurso estuvo precedido por el libro de Benjamin Ginsberg, polémico politólogo de la U. Johns Hopkins, denominado The Fall of the Faculty (La decadencia del docente), 2011, que alude al núcleo de este mismo problema y donde el título lo dice todo.

En algunos países de América Latina encontramos una situación como la que describe Ginsberg: universidades con burocracias administrativas doradas, preocupadas en contar, medir resultados, evaluar incidencias, evitar la fiscalidad y establecer balances en azul . Menos gastos corrientes, más infraestructura, equipamiento y bases virtuales de datos. Más estudiantes por supuesto y los docentes en un segundo plano.



Este es el nuevo modelo de universidad tan cuestionado en Chile por el libro de María Olivia Mönckeberg, Con fines de lucro. La escandalosa historia de las universidades privadas en Chile (2013), en el que encontramos una situación como la tipificada por Chomsky y Ginsberg.

Lo nuevo y reciente en esos países es que ha surgido una reacción de los Estados. En Chile, donde no existe el D.L. 882 que promueve la inversión privada en educación, la sociedad civil, el Estado y los jóvenes políticos en el Legislativo se enfrentan a esta situación y no sabemos aún el desenlace.

¿Qué sucede en nuestro país? Existe una propuesta de nueva ley universitaria que se encuentra en la mesa directiva del Congreso de la República. Igualmente, el Minedu ha decidido proponer una Superintendencia que represente al Estado en esta suerte de zafarrancho universitario que azota al país, 141 universidades para un país como el nuestro es una locura semejante a la minería informal.

La nueva ley universitaria es seguramente perfectible, pero su intención explícita es devolver la calidad, dignidad y perspectiva nacional a la universidad peruana. Sin embargo, la oposición parece venir de muchos frentes y hasta la Asamblea Nacional de Rectores (ANR) se da el lujo de convocar a marchas y quebrar organizaciones docentes como Fendup. ¿Pero por qué tanta oposición? Algo muy simple: unos piensan que la nueva ley universitaria debe echar a sus adversarios, otros se oponen por conservar sus puestos (los rectores), los dueños (se oponen) por cuidar sus inversiones, los estudiantes (los que se oponen) defienden la llamada “autonomía” para continuar con el facilismo o para medrar en los cargos en las públicas.

Recuperar la calidad, devolverle la naturaleza propia de la universidad, promover la investigación, que la universidad no tenga como fin supremo el lucro, exige un esfuerzo de todos por el bien del país, del futuro y de nuestras familias. Esta abundante oposición es parte de la crisis moderna de los valores que subyace ante un proyecto de nueva ley universitaria que apunta a promover el bien común y un esfuerzo por la nación (Dedico este artículo al amigo entrañable César Terán, gran periodista).

viernes, 23 de mayo de 2014

La huella del cazador de colibríes

- Pasado el shock recordemos la imagen humana de César Terán

- Por: Luis Eduardo Podestá

Si se hubiera dado el orden natural de las cosas debía haber sido César Terán quien estuviera en mi sepelio y no yo en el suyo. Pero la vida nos enseñó, una vez más, que no somos dueños de nada, ni siquiera de nuestra propia salud ni de nuestro propio cuerpo. Lo único indeleble es el espíritu, es el recuerdo de lo que hicimos y que dejamos como huella de nuestro paso por el mundo.

Me tocó estar internado en otro hospital y cuando César me llamó al celular el 7 de febrero estaba de magnífico ánimo. Me acababan de operar de próstata y aún estaba sometido al severo tratamiento posoperatorio y la voz de mi hermano, más que colega y amigo, sonaba optimista y llena de alegría y esperanza. Antes llamó a mi casa y mi hijo Luis le informó que, como yo le había anunciado semanas antes, me habían operado el miércoles 5 de febrero.

–Somos vecinos, hermano. Solo nos separan unas pocas cuadras –me dijo.

En efecto, él estaba ya desde unos meses antes en el Hospital Almenara y yo en el sexto piso del llamado Hospital de Emergencias Grau.

Me dijo que quizá nos darían de alta “en la próxima semana” y podríamos reanudar nuestras sesiones sabatinas en el Palacio del Inca, de donde se originó el nombre de Cofradía del Palacio para el grupo de colegas que concurríamos allí para comer cebiche, beber cerveza Cusqueña y a conversar de todo tema imaginable.

César Terán y Luis Eduardo Podestá en una de sus acostumbradas tertulias
Pero la historia de la Cofradía tiene antecedentes en otros bares donde solíamos reunirnos desde muchos años antes. Uno de los últimos fue “El Firme” en la segunda cuadra del jirón Ica, donde César, yo y ocasionales concurrentes, dábamos el lujo de tomar cerveza en “margaritos”, que animaban largas horas de conversación.

César hablaba en algunas ocasiones de él y su familia, la pérdida de su esposa y su primer hijo, y su sensibilidad le tocaba fibras que humedecían sus ojos. Contaba de los personajes que habían rodeado su vida universitaria de San Marcos y sus primeros años en el periodismo en periódicos como los desaparecidos La Crónica y La Prensa y diseñaba a todos con un toque descriptivo tan fiel, que quienes lo escuchábamos imaginábamos el escenario correcto de la anécdota.

Hablaba también de sus planes literarios, especialmente de un cuento que no sé si llegó a escribir. Se trataba de un hombre –lo conocí porque es de carne y hueso y vive- que llegó a capturar a un colibrí.

“El secreto del ‘cazador de colibríes’, algo tan difícil que es casi imposible por la velocidad en que el ave desaparece al menor signo de peligro, fue mantenerse hora tras hora inmóvil oculto en un arbusto vecino a unas flores que el pájaro visitaba cada día. Creo que ese fue el único que ha logrado atrapar a un colibrí y se merece un cuento”, decía.

Ya había experimentado la cercanía de la muerte. Recordaba que durante una excursión que hizo con sus condiscípulos del colegio secundario a Trujillo, se entusiasmó y pronunció un discurso al pie del monumento a La Libertad y habló del misterioso y lejanísimo año 2000, año, dijo, en cuyo día de su onomástico debía morir.

Terán, el primero de la derecha, y sus compañeros de secundaria tras el solemne discurso en el que pronosticó el día de su muerte (Trujillo, 22 de setiembre de 1963)
Pero ocurrió que el lejano 2000 solo estaba a la vuelta de unos años y el primer 22 de septiembre del nuevo siglo lo atrapó cuando trabajaba en La República. Convencido de que ese día debía morir como lo había pronosticado décadas antes, César abandonó el bullicio de la fiesta que se celebraba cerca al periódico, y se fue con la compañía de una botella de licor a un hotel cercano a esperar la muerte. Así estaba cumpliendo la palabra que dio a sus condiscípulos al pie del monumento a La Libertad.

Bebió unos tragos y se durmió. Su alegre sorpresa ocurrió cuando al día siguiente despertó y comprobó que vivía. Por la ventana vio un trozo de la plaza de Armas y el día que amanecía bañado en la hora azul que inspiró muchos de sus poemas y conversaciones.

Fue exagerado, verdad, porque emprendía todo lo que hacía con absoluta intensidad. Y es cierto que, lo recordó su hijo Vladimir durante la oración fúnebre con que lo despidió, que César Terán vivió no una vida sino diez, cien vidas, dada la profunda vitalidad con que transitó su existencia en este mundo.

Reencuentro con uno de sus amores juveniles, la guitarra
Quise esperar, César, un momento sereno, en que superado el shock de tu tránsito anunciado, pudiera retornar al mundo que me rodea, para recordar un poco de tu presencia enorme, revivir los momentos de bohemia, de debates alrededor de una mesa sobre literatura, poesía, periodismo, la naturaleza humana de las personas que nos rodeaban, y saber que, en definitiva, estás junto a nosotros quienes tuvimos la suerte de recorrer a tu lado, parte del camino que nos lleva a un destino común, irreversible.

lunes, 19 de mayo de 2014

‘Cigarrito’ triste


- La seño María del diario El Trome

El fotógrafo Gary nos habla sobre el recordado periodista César Terán en el diario de las Malcriadas

Mi amigo, el fotógrafo Gary, llegó al restaurante por un sabroso riñoncito al vino, con su papita picadita, hongos de laurel y un arroz banco graneadito. María, vino a buscarme mi amigo el veterano periodista de Política, ‘Cigarrito’. El periodista es tan flaco que es igualito de frente que de perfil. Se viste como chiquillo, con zapatillas, jeans y casaca. Las chicas lo piropean por atrás, pero cuando voltea y muestra su rostro pálido, surcado por decenas de las arrugas de sus casi seis décadas, las muchachas lanzan un grito de terror. ‘Gary, estoy triste porque muchos hombres de prensa de mi generación se están yendo al cielo.

Fui muy amigo del gran periodista César Terán, el jefe de informaciones de ‘La República’. Él pertenecía a la generación de profesionales cultos, que no solo eran excelentes redactores, sino que también escribían poesía y hacían docencia con los redactores jóvenes. Fue un jefe exigente y a la vez maestro. Y como no podía ser de otra manera, era amante de la bohemia. Con César nos encontrábamos en ‘Las pancitas’, en el jirón Quilca, allí bajaban los editores de los periódicos que tenían sus oficinas en el centro.



En todas las mesas encontrabas a colegas, muchos de ellos ya no están con nosotros, como el genial fotógrafo Carlos ‘Chino’ Domínguez o Jorge ‘Coco’ Salazar, el brillante redactor de ‘Caretas’. César Terán será recordado no solo por su calidad de persona. No era siniestro ni abusaba de su poder, como otros jefes amargados y malvados. Eso lo recuerdan todos los que tuvieron la suerte de trabajar con él. Lo velaron en el Colegio de Periodistas y allí me encontré con varios colegas a quienes no veía en muchos años. Me hicieron fiesta y como no podía ser de otra manera, compraron unas botellas de pisco ‘Biondi’ para recordar al buen César, que cargaba sobre sus hombros una gran pena, porque perdió a su esposa muy joven, en 1979.

Uno de sus hijos también murió en 2001. Se refugió en el trabajo, donde llegaba en la tarde y se quedaba hasta los agotadores ‘cierres de edición’. Le gustaba reunirse con los amigos para conversar y hablar de libros, literatura y toros. Con los años padeció de diabetes y después se le detectó un cáncer al hígado. Contra su voluntad tuvo que guardar reposo en su casa de La Victoria, de donde nunca quiso salir porque era estimado y querido en su barrio. Varios periodistas llegaban a visitarlo. Su muerte conmocionó el ambiente periodístico. Era muy querido y uno no quería pensar, que tipos como él, se podían ir”. Pucha, qué pena la muerte de este periodista. Ojalá que el señor ‘Cigarrito’ cuide su salud y se ponga un seguro, porque creo que no tiene y vive solo. Eso le pasó por mujeriego y porque no guardó pan para mayo. Me voy triste. Cuídense.

domingo, 18 de mayo de 2014

El vate que regalaba poemas

- Por: Jorge Sandoval Cordova

En un país de desconcertadas gentes vivía un poeta que fabricaba sueños con palabras y hacía castillos multicolores con ritmos que el alma le dictaba. Para sus amigos, era una especie de ilusionista de las figuras literarias. Creaba, imaginaba mundos de luz y esperanza conectando sus dedos al corazón y la mente.

Noctámbulo sempiterno, cultivador de inacabables bohemias, sabía multiplicar la amistad como en el milagro de los panes. No solo era un creador de notas hilvanadas con pasión periodística, con prosa vehemente que pintaba escenarios múltiples, también era un poeta de manos inagotables.

Por eso, a sus amigos no les sorprendía cuando, en la plenitud de la noche o madrugada, bendecido por la inspiración, sacaba su lapicero, cogía servilletas o las hojas de su libreta, y escribía versos de un solo tirón. Algunos los guardaba para después pulirlos en la tranquilidad del hogar, pero otros los regalaba a los amigos, sin correcciones, tal como los había escrito. Nunca se sabrá cuántos poemas regaló en las noches de bohemia, de charlas amicales, de intercambio de ideas. Solo se sabe que en cada uno de ellos iba impregnado el sentimiento, la alegría o el dolor del vate que repartía esencias de amistad.

César Terán -al centro, de chaleco- con los consagrados periodistas Domingo Tamariz, Humberto Castillo, Jorge Sandoval (autor de la nota) y Pedro Ortiz, en el Club de Periodistas del Perú

Quienes gozamos con él de aquellas interminables tertulias durante muchos años, hoy lo recordamos compartiendo con nosotros su vida, sus esperanzas, sus logros profesionales, sus sueños y humanos dolores.

Dentro de poco, sus amigos, compañeros de trabajos, sus entrañables paisanos cajamarquinos, le daremos la despedida terrenal antes de su partida a la eternidad para encontrarse directamente con la hora azul que tanto amó. Reunámonos hoy, antes de las tres de la tarde, en el local del Colegio de Periodistas (Canevaro 1474) para desde ahí acompañar su cortejo fúnebre rumbo al cementerio Parque del Recuerdo, en Lurín.

César Terán Vega, amigo, contertulio, confidente, combatiente de mil batallas, te decimos: ¡PRESENTE!

sábado, 17 de mayo de 2014

La vida en abundancia

Por: Armando Campos Linares

“Voy a buscar la vida en abundancia”, me dijo hace seis meses y sus ojos se encendieron y llenaron de lágrimas de emoción, porque César Terán Vega, periodista, escritor y poeta era así, conmovedor y real. Me dijo que le habían detectado cáncer al hígado y que estaba consciente lo que eso significaba.

Aquel diálogo fue íntimo en medio de una plaza de toros repleta de gente, expectante de la vida y de la muerte. Nos abrazamos como cuántas veces lo hicimos frente a las alegrías y a las tristezas, solo que esa vez un intenso frío me caló el alma.

Tremendo golpe de la verdad, empero ya sabía, desde siempre, que la vida solo es un breve tránsito y que, la esperanza es cierta, que aparece como una luz desde el instante que se instala el dolor.

Agradeció al cielo estar presente en el padecimiento, porque así se purifica el alma, me dijo. Y es que César era profundo creyente, amado amigo de Jesús, seguidor de su palabra, la que la difundía rigurosamente entre sus amigos cada semana. Ha dejado una lámpara encendida, la que no se apagará, al haber creado la tradición de colocar en la red social donde abundan sus amigos, colegas y familiares, la Palabra.

César Terán en la plaza de Acho


Lo recuerdo en su ingreso a La República, entregado al trabajo y a la bohemia. En aventuras propias de un gran periodista y escritor, porque no solo la lectura da belleza, también la experiencia de saber observar, palpar y vivir.

Sus crónicas plenas de calidad han quedado grabadas como lecciones de auténtico periodismo. En las noches de cierre en La República era el obligado redactor-editor de los temas principales, era un todo terreno, el que todo lo puede.

PERIODISTA TODO TERRENO. Terán lograba maravillas con el teléfono (Agencia Andina, mayo de 1984)

Es que César había salido de las vivificantes canteras de La Prensa, había pasado por la Crónica y recalado en la República donde dejó su maestría a disposición de destacados periodistas. Fue por Caretas y finalmente como editorialista en el Peruano donde marcó su madurez política y solidez profesional como escritor centrado, veraz y contundente.

Entendido y entusiasta impulsor de las agremiaciones profesionales. La Federación Peruana de Periodistas (FPP) y el Colegio de Periodistas del Perú (CPP) le deben aquel empuje con ideas claras. Basta recorrer sus escritos en las redes y conocer su trasparente posición de presentar a los periodistas ante el país como legítimos orientadores, despojados de toda posición política u ambición personal. Somos servidores, por siempre servidores de la verdad, solía decir.

Y así era, personaje de la profesión, protagonista de la bohemia y de la poesía, escrita en la hora azul, aquellos instantes cotidianos en los que recordaba con el rocío de la mañana a su amada esposa Alcira, a su amado hijo Dante con los que hoy goza el eterno encuentro en la vida en abundancia. La fe es la certeza de lo que no se ve, César veía la verdad y por eso, siempre lloraba de emoción.

Alcira, Dante y César en el Parque de la Exposición, 27 de diciembre de 1970
Por eso, cuando me dijo que estaba tocado por el cáncer, me habló de Juan (10,1-10). “He venido para que tengan vida y la tengan abundante”, precisamente la última lectura insertada este último domingo en su cuenta personal en las redes sociales. César está en presencia de Dios, ahora sí, en la plenitud de la hora azul.

viernes, 16 de mayo de 2014

Pleno del Congreso rindió homenaje a desaparecido periodista César Terán


ANDINA. El pleno del Congreso rindió ayer homenaje al desaparecido periodista César Terán Vega con un minuto de silencio.

La solicitud fue canalizada a través de la Mesa Directiva del Poder Legislativo, en ese momento encabezada por el vicerpresidente del Parlamento Luis Iberico (APP-PPC).

El legislador Mesías Guevara resaltó la figura del hombre de prensa, fallecido esta semana, víctima de una enfermedad que no pudo superar. También transmitió sus condolencias el expresidente del Congreso Ántero Flores-Aráoz.

Terán se desempeñó como periodista en diversos medios de comunicación, destacando en los últimos años su labor en los diarios La República y en El Peruano, donde venía desempeñándose como jefe de la sección Opinión.

(Foto: Internet)

miércoles, 14 de mayo de 2014

La familia no solicita ninguna donación para fallecido periodista César Terán

Usando el nombre de César Terán Vega pretenden recolectar dinero

Tras el fallecimiento del reconocido periodista César Terán Vega, una persona identificada como Marcelo Escobar solicitó en Tacna, a nombre del diario La República, donaciones en favor de la familia del cronista y poeta.

La familia expresa su indignación, desmiente haber solicitado donación alguna y denuncia el accionar de Escobar, quien incluso facilitó un número de cuenta bancaria en el cual pidió depositen dinero para apoyara los deudos. Lo propio ha hecho el diario.

 Chota, Cajamarca, 25 de junio de 2013


El pedido se realizó ante Corporación ADC de Tacna. Tras la consulta realizada al diario se confirmó que se trata de una lamentable maniobra para recaudar dinero en el nombre de uno de los fundadores de La República y editor de opinión del diario El Peruano.


Fuente: La República